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En una acción conjunta con las autoridades de Venezuela, Unicef comenzará en octubre la rehabilitación de infraestructuras esenciales de agua y saneamiento dañadas por los terremotos de junio en el estado La Guaira.
El anuncio fue realizado por Stéphane Dujarric, portavoz de la ONU, quien detalló que las intervenciones prioritarias se ejecutarán en las plantas de tratamiento de Mamo y Naiguatá, beneficiando a cerca de 250.000 personas.
De acuerdo con un comunicado de Unicef, esta intervención representa un avance fundamental para devolver servicios confiables y sostenibles a las comunidades afectadas por los sismos, eventos que dejaron un saldo de al menos 9.509 fallecidos. Las labores permitirán:
- Incrementar la capacidad de bombeo y la producción de agua potable.
- Aumentar el volumen de agua disponible a través de la red pública de distribución.
«Tras los daños catastróficos causados por los terremotos, la prioridad ha sido garantizar que los niños tengan acceso a agua potable y segura (…). El siguiente paso crucial es garantizar el acceso continuo a los servicios de agua y saneamiento para los niños, al tiempo que se apoya la restauración de servicios más seguros y sostenibles», subrayó Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en Venezuela.
Unicef ha destinado 25,7 millones de dólares a las labores de respuesta al terremoto, pero la organización advierte de que existe un déficit de financiación de 40 millones de dólares.