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La reactivación de la industria petrolera en el estado Zulia ha traído consigo un notable incremento en los derrames de crudo que impactan de manera directa a los pescadores artesanales del Lago de Maracaibo. Las fugas de hidrocarburos no solo contaminan las costas, sino que destruyen herramientas de trabajo, deterioran la economía local y complican las faenas diarias de las comunidades pesqueras.
«Necesitáis más gasolina para quitarte el petróleo de los pies que para salir en la embarcación», relató Medardo Hernández, de 76 años, al describir las condiciones en las que laboran. Para evitar el contacto con la capa de crudo y prevenir daños en los equipos, los trabajadores del mar se ven obligados a navegar hacia zonas más alejadas de la orilla.
Sustituir las redes dañadas por el petróleo implica pérdidas económicas considerables. De acuerdo con testimonios del gremio, la reposición de estos insumos puede oscilar entre los 3.000 y 4.000 dólares. A esta situación se suma la inestabilidad de los servicios públicos en la entidad, donde los cortes eléctricos de seis a siete horas diarias dificultan la conservación del pescado, obligándolos a adquirir hielo para evitar que la carga se pierda.

Tuberías colapsadas e impacto en más de seis municipios
Las afecciones ambientales se deben fundamentalmente a la ruptura de tuberías obsoletas y a fugas de gas no controladas. Representantes de la Fundación Azul Ambientalistas en la entidad reportan al menos 36 tuberías fracturadas y más de 10 kilómetros de costa con presencia de crudo, afectando a más de seis municipios zulianos.
Aunque trabajadores locales han sido contratados de forma puntual para labores de contención y saneamiento, organizaciones ambientalistas señalan que las medidas resultan insuficientes ante la falta de maquinaria especializada y tecnología adecuada.
El incremento de la actividad en los campos petroleros durante los últimos meses ha dejado en evidencia la falta de mantenimiento acumulada en la infraestructura durante más de dos décadas. Ante esta realidad, ambientalistas y comunidades pesqueras reiteran el llamado a Petróleos de Venezuela (PDVSA) y a las autoridades competentes para activar protocolos de contención inmediatos que frenen el impacto ambiental en el estuario zuliano.