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La Inteligencia Artificial permite que los «gusanos» informáticos adapten sus ataques de forma autónoma según las fallas de cada dispositivo, dificultando su neutralización; ante esto, la firma Anthropic y el profesor Nicolas Papernot urgieron a aplicar regulaciones internacionales, aislar modelos en prueba y hacer obligatoria la notificación de incidentes para proteger infraestructuras críticas.
A diferencia de los ciberataques tradicionales —que explotaban una falla de software específica que podía corregirse mediante un parche general—, los nuevos «gusanos» potenciados con IA adaptan su código en tiempo real. Esto les permite aprovechar desde errores de programación hasta descuidos de configuración del usuario, como contraseñas reutilizadas o bases de datos mal protegidas. Según explicó Papernot, aunque estos agentes son activados inicialmente por operadores humanos, la IA les otorga la capacidad de replicarse masivamente y tomar el control de equipos de uso cotidiano o desactualizados (como dispositivos IoT) para utilizarlos como plataformas en ofensivas de mayor escala.
Para mitigar este riesgo, los especialistas recomendaron tres medidas prioritarias a corto plazo: en primer lugar, aislar de internet los modelos de IA durante sus fases de desarrollo y prueba para analizar su comportamiento antes de desplegarlos en redes sensibles; en segundo lugar, conformar un organismo internacional que estandarice los protocolos de entrenamiento y contención de estos sistemas; y finalmente, establecer marcos legales que obliguen a las empresas tecnológicas a reportar de manera transparente todos los incidentes de ciberseguridad, garantizando así que la comunidad científica pueda diseñar contramedidas efectivas antes de la ejecución de ataques masivos.