Publicado: 15 de octubre de 2026
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En: Salud

La muerte por neumonía de causa no esclarecida de una investigadora de 28 años en el Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk, en Siberia, llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a los CDC de Estados Unidos a monitorear la situación y verificar protocolos junto a las autoridades rusas; el caso reavivó la alerta global sobre la peste neumónica, una severa y letal infección pulmonar causada por la bacteria Yersinia pestis que se transmite de persona a persona por vía aérea y cuya mortalidad roza el 100% si no se trata en las primeras 24 horas.

Pese a que la agencia sanitaria rusa Rospotrebnadzor desestimó un vínculo directo entre el deceso y las labores de laboratorio, varias personas permanecen bajo cuarentena preventiva en Siberia. Aunque la OMS indicó que el riesgo para la población general se mantiene bajo según informes preliminares, el organismo mantiene comunicación con Moscú para supervisar los análisis epidemiológicos y descartar eventuales repercusiones de alcance internacional.

La peste neumónica es la variante más peligrosa de la bacteria Yersinia pestis —diferenciándose de la bubónica o septicémica— al alojarse directamente en los pulmones y provocar neumonía aguda con síntomas inmediatos como fiebre, dificultad respiratoria, tos y debilidad extrema. Aunque el tratamiento con antibióticos específicos durante las primeras horas resulta altamente efectivo y la OMS restringe las vacunas a personal expuesto en laboratorios, la enfermedad persiste de forma endémica en varias regiones del mundo debido a reservorios animales, exigiendo estrictos protocolos de bioseguridad ante cualquier brote.

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