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A través de un comunicado, la academia advierte a la opinión pública y a los tomadores de decisiones sobre los severos riesgos y limitaciones estructurales que implicaría la adopción de una dolarización plena o formal en el país.
El organismo académico señala que, si bien el uso informal de divisas ha funcionado como una válvula de escape frente a los procesos hiperinflacionarios y la pérdida de poder adquisitivo del bolívar, transicionar hacia un esquema de dolarización oficial privaría al Estado de instrumentos fundamentales de política económica.
Principales implicaciones de abandonar la moneda nacional según la academia:
- Pérdida de la política monetaria y cambiaria: El Banco Central pierde la capacidad de emitir moneda local y de actuar como prestamista de última instancia para resguardar la estabilidad del sistema bancario nacional.
- Dependencia de choques externos: La economía queda totalmente expuesta a la política monetaria fijada por la Reserva Federal de los Estados Unidos y a las fluctuaciones del mercado petrolero internacional, sin posibilidad de amortiguar crisis internas mediante ajustes de tipo de cambio.
- Desaparición del señoreaje: Se renuncia definitivamente a los ingresos fiscales derivados de la emisión monetaria, obligando al Estado a financiar la totalidad del gasto público exclusivamente mediante recaudación tributaria o endeudamiento externo.
- Rigidez de costes y competitividad: Sin una moneda propia que permita compensar desequilibrios de productividad, la corrección de costos en el mercado interno suele traducirse en recesión económica y caída del empleo.
Institucionalidad y disciplina fiscal como alternativa
La institución subraya que la solución sostenible para devolver la estabilidad de precios y el crecimiento económico no reside en la adopción definitiva de una divisa extranjera, sino en la reconstrucción de la institucionalidad monetaria y fiscal.
En este sentido, la ANCE aboga por la implementación de un programa integral de estabilización macroeconómica centrado en la disciplina fiscal, el cese del financiamiento monetario del déficit, la autonomía real del organismo emisor y el restablecimiento paulatino de la confianza en la moneda nacional.
La ANCE reconoce que entre los posibles beneficios se encuentran la reducción del riesgo cambiario, una mayor previsibilidad para las empresas, una eventual disminución de las tasas de interés y una recuperación parcial de la confianza en el sistema bancario.
También señala que el uso oficial de una moneda estable podría contribuir a contener la inflación.