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La Federación Venezolana de Maestros (FVM) advirtió este jueves que la gran mayoría de las instituciones educativas del país presentan graves deficiencias en sus servicios básicos y daños estructurales que se acentuaron tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio.
Durante la lectura de un comunicado de cara al inicio del año escolar, la presidenta del gremio, Carmen Teresa Márquez, señaló que los planteles carecen de condiciones óptimas para albergar a estudiantes y trabajadores debido a la falta de agua potable, electricidad, saneamiento y un mantenimiento preventivo deficiente, un escenario calificado como «peligrosamente agravado» por los sismos.
Ante este panorama, el magisterio exigió a los organismos de gestión de riesgo una evaluación técnica urgente e integral de la infraestructura escolar antes de autorizar el ingreso a las aulas. Asimismo, los docentes catalogaron como inaceptable abrir los centros únicamente para cumplir con el calendario y manifestaron su rechazo a la convocatoria del Ministerio de Educación para iniciar las clases el 14 de septiembre, exigiendo que el arranque se posponga para el día 16, a fin de garantizar espacios seguros y habitables.