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Las necesidades de recuperación económica y social en el país, tras los terremotos del pasado 24 de junio, se estiman en hasta 21.000 millones de dólares, de acuerdo con la Evaluación de Necesidades Posteriores al Desastre (PDNA, por sus siglas en inglés) elaborada de forma conjunta por el Gobierno nacional, la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial.

El estudio determina que los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 causaron daños directos y pérdidas materiales calculadas en 14.831 millones de dólares a lo largo de los siete estados afectados.
El documento final fue entregado formalmente en el Palacio de Miraflores por la directora para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Michelle Muschett. La evaluación dispuso además del acompañamiento técnico del Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
El informe técnico analizó los impactos específicos sobre los sectores productivos, la infraestructura pública y los servicios sociales, con el objetivo de establecer las bases de un marco estratégico de recuperación.
Por su parte, el Ejecutivo remarcó que el diagnóstico permitirá unificar las prioridades de atención humanitaria y de desarrollo entre el Estado y los organismos multilaterales.
En términos del impacto material y humano acumulado tras el evento sísmico, las cifras oficiales consolidaron un saldo de más de 6.500 personas fallecidas. Asimismo, los registros de infraestructura habitacional contabilizan 14.239 estructuras residenciales con daños moderados y 11.001 inmuebles con afectaciones graves, los cuales requerirán intervenciones de ingeniería o planes de sustitución de vivienda.